Migraña: cómo prevenirla y qué remedios caseros funcionan

Hábitos, suplementos con estudios y remedios que conviene evitar

Última revisión: 19 de octubre de 2026

Información general, no un consejo médico. Antes de tomar suplementos, consulta con tu médico o farmacéutico, sobre todo si tomas medicación, estás embarazada o das el pecho.

Qué es la migraña

La migraña es una enfermedad neurológica que se manifiesta con crisis de dolor de cabeza intenso, a menudo pulsátil y en un lado de la cabeza. Suele venir con náuseas, vómitos y molestia por la luz, el sonido o los olores. Una crisis dura de horas a días y puede impedir hacer vida normal.

No es «un dolor de cabeza fuerte» sin más. Muchas personas notan señales antes del dolor, como bostezos, cambios de humor, antojos o rigidez de cuello. En algunos casos aparece el aura: alteraciones visuales (luces, manchas, líneas en zigzag), hormigueo o dificultad para hablar, que duran menos de una hora y suelen preceder al dolor. Cuando hay aura se habla de migraña con aura; si no, de migraña sin aura. Tras la crisis es frecuente quedarse agotado durante uno o dos días.

La migraña es distinta de la cefalea tensional, que suele ser un dolor opresivo, en ambos lados, más leve y sin náuseas. Si dudas de cuál tienes, un médico puede diagnosticarlo con una conversación y una exploración.

Desencadenantes más comunes

Un desencadenante es algo que aumenta la probabilidad de que llegue una crisis. No todos afectan a todo el mundo, y a veces hace falta la suma de varios. Los más citados son:

  • Cambios en el sueño: dormir poco, dormir demasiado o acostarse a horas muy distintas cada día.
  • Saltarse comidas o pasar muchas horas sin comer.
  • Estrés y el momento posterior. A algunas personas les da la crisis cuando el estrés termina, por ejemplo el fin de semana tras una semana intensa.
  • Cambios hormonales, sobre todo alrededor de la menstruación.
  • Alcohol, en especial el vino tinto, y el exceso de cafeína o su retirada brusca.
  • Estímulos sensoriales: luces intensas o parpadeantes, ruido, olores fuertes y muchas horas de pantalla.
  • Cambios de tiempo, como variaciones de presión o mucho calor.
  • Algunos alimentos, aunque la evidencia es menos clara de lo que se cree (ver preguntas frecuentes).

Cómo llevar un diario de migraña

El diario es la herramienta más sencilla y útil para entender tu migraña, y a tu médico le ayuda mucho. Puedes usar una libreta o una aplicación. Anota, durante al menos cuatro a ocho semanas:

  • El día y la hora en que empieza el dolor, y cuánto dura.
  • La intensidad del dolor, del 1 al 10, y los síntomas que lo acompañan.
  • Qué comiste y bebiste en las horas anteriores, y cuánto dormiste.
  • Tu nivel de estrés y, si procede, el día de tu ciclo menstrual.
  • Qué medicación tomaste, a qué hora y si te ayudó.

Al cabo de unas semanas verás patrones. No te obsesiones con eliminar todo lo que se te ocurra: busca los desencadenantes que se repiten.

Hábitos que ayudan a prevenirla

Para muchas personas, la regularidad en la rutina es lo más eficaz, y no cuesta dinero.

  • Horarios de sueño estables. Acuéstate y levántate a horas parecidas, también los fines de semana. Evita las pantallas la última hora antes de dormir.
  • Comidas regulares. No te saltes el desayuno ni pases muchas horas sin comer. Un tentempié a media mañana puede ayudar.
  • Hidratación. Bebe agua a lo largo del día, no solo cuando tengas sed.
  • Cafeína en cantidad constante. Si tomas café, mantén una cantidad moderada y parecida cada día. Los cambios bruscos, hacia arriba o hacia abajo, pueden provocar dolor.
  • Ejercicio moderado y regular. Caminar, nadar o ir en bici de forma constante ayuda a muchas personas. Empieza poco a poco, porque un ejercicio muy intenso sin costumbre puede desencadenar una crisis.
  • Manejo del estrés. La respiración lenta, los estiramientos, el yoga o la meditación pueden ayudar. Tampoco hace falta que sean horas: unos minutos al día ya suman.
  • Cuidar la luz y las pantallas. Haz pausas, ajusta el brillo y, si te molesta la luz, prueba con gafas con filtro o con un modo oscuro.

Suplementos con estudios

Algunos suplementos han sido estudiados para prevenir la migraña. Dos de ellos, el magnesio y la riboflavina, aparecen en las guías de neurología con un nivel de evidencia moderado (nivel B) para la migraña episódica en adultos. Ninguno es un milagro: en los estudios reducen las crisis en una parte de los participantes, no en todos.

Magnesio

En los estudios se han usado dosis de entre 400 y 600 mg al día, normalmente en forma de citrato, durante al menos 12 semanas. Puede dar diarrea, por lo que se suele empezar con una dosis menor y subir poco a poco. Puede interactuar con algunos medicamentos y no es adecuado en ciertos problemas de riñón, así que consúltalo con tu médico. Algunos estudios sugieren que puede ser especialmente interesante en la migraña con aura y en la menstrual.

Riboflavina (vitamina B2)

El ensayo más citado usó 400 mg al día durante tres meses. Suele tolerarse bien; el efecto más conocido es que la orina se vuelve de color amarillo intenso, lo cual es inofensivo. La riboflavina está presente en alimentos como los lácteos, los huevos, los frutos secos y las verduras de hoja verde, pero esas cantidades son mucho menores que las de los estudios.

Coenzima Q10

Tiene menos evidencia que los dos anteriores y se considera «posiblemente eficaz». Si te interesa, comenta con tu médico si tiene sentido en tu caso.

Los efectos tardan semanas en notarse, así que no los juzgues antes de dos o tres meses. No tomes dosis altas por tu cuenta ni combines varios suplementos sin consultarlo.

Remedios caseros que circulan por internet

En internet hay remedios para todo. Esto es lo que se sabe de los más repetidos.

Medidas caseras para aliviar los síntomas

Las intervenciones caseras se centran en reducir la estimulación sensorial y aliviar los síntomas durante las primeras fases de la crisis.

  • Aislamiento sensorial. Descansa o duerme en una habitación oscura y silenciosa. Así reduces la fotofobia (sensibilidad a la luz) y la fonofobia (sensibilidad al sonido), que empeoran el dolor.
  • Frío y calor. Aplica compresas frías o una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre la frente, las sienes o el cuello. El frío tiene un efecto local calmante y adormecedor. Si además hay tensión en el cuello y los hombros, una almohadilla térmica o una ducha tibia pueden ayudar a relajar los músculos.
  • Hidratación. Bebe agua desde el principio y de forma constante. La deshidratación leve es un desencadenante documentado de las crisis.
  • Cafeína con moderación. Una pequeña cantidad, como una taza de café, ante los primeros síntomas puede aliviar un dolor leve y potenciar el efecto de los analgésicos de venta libre. Pero su uso debe ser moderado, porque el exceso o la retirada brusca de la cafeína también provocan dolor de cabeza.
  • Jengibre. En infusión o en cápsulas, hay evidencia clínica preliminar de que puede ayudar a reducir la intensidad del dolor y las náuseas asociadas. Son estudios pequeños, así que no esperes un efecto fuerte.
  • Rutinas estables. Mantén horarios regulares para acostarte, levantarte y comer. El cerebro de las personas con migraña reacciona mucho a los cambios, y saltarse comidas o dormir de más o de menos puede desencadenar una crisis. Lo explicamos más arriba, en la sección de hábitos.
  • Otras técnicas. El yoga, los masajes y la acupuntura ayudan a algunas personas, aunque el resultado varía mucho de una persona a otra.

Estas medidas son un apoyo complementario para aliviar los síntomas. La migraña es una enfermedad neurológica compleja: si las crisis son frecuentes, te incapacitan o no mejoran con estas medidas básicas, necesitas una evaluación médica para valorar un tratamiento para cortar la crisis (como los triptanes) o un tratamiento preventivo.

Sin pruebas o con riesgos

  • Provocarse «dolor de cabeza por frío» con helado. Solo hay testimonios anecdóticos, no estudios que lo respalden.
  • Petasites o butterbur (planta). Se estudió, pero hay preocupación por su toxicidad hepática. Evítala.
  • Dietas «milagro» o eliminar grupos enteros de alimentos sin control. Pueden empeorar tu alimentación y no hay pruebas de que funcionen.
  • Aceites esenciales y otros productos «naturales» presentados como cura. Pueden aliviar a algunas personas por relajación, pero no hay pruebas de que curen ni prevengan la migraña. Ten cuidado con los que se toman, que pueden interactuar con tus medicinas.
  • Abusar de los analgésicos caseros o de venta libre. Mira la sección siguiente.

Que algo sea «natural» no significa que sea seguro ni que funcione. Un buen criterio es preguntarte si hay estudios publicados y si hay riesgos conocidos.

Cuando lo casero no basta: tratamientos médicos

Si tus crisis son frecuentes o te incapacitan, hay tratamientos eficaces que debe pautar un médico. No hace falta aguantar.

  • Tratamiento de la crisis: antiinflamatorios y analgésicos tomados al inicio del dolor, y fármacos específicos llamados triptanes, que se recetan en muchos casos.
  • Tratamiento preventivo: existen varios grupos de medicamentos que se usan a diario para reducir la frecuencia de las crisis, además de anticuerpos específicos para la migraña y, en la migraña crónica, la toxina botulínica. Tu médico valorará cuál encaja contigo.
  • Otras opciones: terapia cognitivo-conductual, técnicas de relajación y biofeedback, y algunos dispositivos de neuroestimulación.

Cuidado con el abuso de analgésicos. Tomar analgésicos o antiinflamatorios muchos días al mes puede provocar la llamada cefalea por abuso de medicación, que hace que los dolores de cabeza sean más frecuentes. Si necesitas medicación para el dolor de cabeza más de dos o tres días por semana, habla con tu médico.

Cuándo acudir al médico

Pide ayuda urgente (llama al 112 o acude a urgencias) si tienes un dolor de cabeza repentino y muy intenso, «el peor de tu vida»; o si el dolor va acompañado de fiebre y rigidez de cuello, confusión, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida de visión o convulsiones.

Pide cita con tu médico si las crisis son cada vez más frecuentes, si necesitas analgésicos más de dos o tres días por semana, si tus síntomas cambian o empiezan después de los 50 años, o si el dolor te impide trabajar o estudiar.

Preguntas frecuentes

¿La migraña se cura?

No hay una cura definitiva, pero sí tratamientos y hábitos que reducen la frecuencia y la intensidad de las crisis. En muchas personas la enfermedad cambia a lo largo de la vida.

¿Es hereditaria?

Hay un componente genético: es frecuente que haya otros familiares con migraña. Eso no significa que vayas a tenerla seguro, ni que no puedas hacer nada para prevenirla.

¿El chocolate provoca migraña?

A veces el antojo de chocolate es un síntoma que aparece antes de la crisis, no la causa. Si notas que algún alimento te la desencadena de forma repetida, el diario te lo mostrará.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo migraña?

Entre crisis, el ejercicio moderado y regular suele ayudar. Durante una crisis, lo habitual es que el esfuerzo la empeore.

¿Cuánto tarda en notarse el magnesio?

En los estudios se usaron periodos de unas 12 semanas, así que hay que ser paciente. Si no notas nada tras ese tiempo, habla con tu médico.

Fuentes

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